lunes, 2 de junio de 2081

    Bienvenidos y bienvenidas a este blog dedicado a noticias, curiosidades, maquetas, datos, multimedia y demás sobre los que fueron y serán los reyes del océano, los navíos más célebres de la historia y los que aún están por venir...

    Bienvenidos... a Liners 21

 

lunes, 5 de marzo de 2018

Crónicas de guerra: El escape del Kronprinz Wilhelm

Para entender esta anécdota, tenemos que retroceder a 1914, a comienzos de la Primera Guerra Mundial. A principios de agosto de aquel mismo año, con la sombra del conflicto ya sobre Europa, para evitar que Alemania convirtiera sus buques mercantes (muchos de ellos atracados en puertos neutrales) en cruceros auxiliares, minadores... en definitiva, en buques de guerra, como el caso del ferry Königin Luise, el Almirantazgo Británico decidió colocar un bloqueo marítimo para evitar que estos navíos regresaran a Alemania.
El Königin Luise de la HAPAG, elegante ferry que, mientras servía como minador, fue hundido a cañonazos por el HMS Amphion el 5 de agosto de 1914.
Por órdenes llegadas desde Londres, se enviaron tres cruceros de la clase Monmouth (los HMS Berwick, Lancaster y Essex) para formar un cordón limitando las aguas territoriales americanas, en la marca de 3 millas desde la costa. Este cordón controlaría la entrada y salida de barcos desde y hacia grandes puertos estadounidenses como Nueva York o Hoboken, ofreciendo escolta a dichas naves. El HMS Essex prestó por primera vez este servicio cuando escoltío a los célebres transatlánticos Lusitania y Aquitania en su ruta hacia Halifax, en Canadá.
El imponente RMS Aquitania a principios de 1914.
El crucero de su majestad HMS Essex en 1905.
Y aún más importante que la escolta: los tres cruceros Monmouth bloquearían el escape de barcos de pasajeros y mercantes alemanes, y de esta forma eliminando el peligro de que fueran armados por la Marina Alemana.

Uno de los transatlánticos atrapados en Hoboken, Nueva Jersey no era otro que el famoso SS Kronprinz Wilhelm, un glorioso paquebote de la North German Lloyd que en 1901 ganó el premio al barco más rápido en cruzar el Atlántico. Con cuatro chimeneas y siete cubiertas, el trasatlántico ostentaba 202 metros de eslora y 20 de manga, desplazando 22.300 toneladas gracias a su maquinaria, que le proporcionaba una velocidad de 23,5 nudos. El barco podía trasnportar a 367 personas en primera clase, 340 en segunda y 1054 en tercera. Los interiores de estilo Barroco de primera clase estaban hechos en rica madera tallada a mano, siendo los más lujosos a bordo de un barco en aquella época.
El magnífico Kronprinz Wilhelm, dominando el océano en su viaje inaugural.
El bloqueo naval británico se estableció a principios de agosto de 1914. Por aquellas fechas, el transatlántico germano se encontraba amarrado en uno de los muelles de la compañía.
Para cuando estalló oficialmente la guerra, el 3 de agosto, el Kronprinz Wilhelm ya estaba listo.
Unos días antes, con la sospecha de que la guerra estallaría de un momento a otro, el embajador alemán en Washington se puso en contacto con el capitán Grahn, comandante del transatlántico de la North Lloyd, mandándole una serie de órdenes selladas. En ellas se indicaba el secreto plan a seguir.

Sin llamar la atención, el Kronprinz Wilhelm no despertó sospechas en el muelle cuando los operarios comenzaron a almacenar carga y carbón en las bodegas del barco para partir en otro de sus viajes regulares por el océano.
Pero esta vez, dos detalles no encajaban con la rutina del transatlántico. Ni un solo pasajero embarcó ni reservó para aquella travesía, y en las bodegas de la nave había muchas más provisiones que las que se necesitaban en un viaje normal.
Un momento rutinario en la vida del Kronprinz Wilhelm: los pasajeros embarcan para otra travesía transatlántica.
Pero cuando cayó la noche del 3 de agosto de 1914, a las 8.10 pm, entre las luces mortecinas de las farolas del muelle, el Kronprinz Wilhelm soltó amarras y, silenciosamente, abandonó Hoboken.
La tripulación apagó todas las luces de a bordo, y los ojos de buey y ventanas fueron tapados de cualquier forma, con chapas metálicas, tablones de madera, papel, e incluso colchones y sábanas, para hacer el transatlántico invisible por la noche.
Sigilosamente, el Kronprinz Wilhelm cruzó el cordón de bloqueo británico sin que ninguno de los tres cruceros de patrulla lo detectara. El transatlántico había escapado con éxito.
Al darse cuenta los británicos a la mañana siguiente de que el transatlántico alemán había desaparecido, quedó al descubierto la ineficacia del bloqueo, el cual no había conseguido ni siquiera detectar a un transatlántico desarmado. El cordón tuvo que ser reforzado con más unidades para evitar más "fugas".
El escape del Kronprinz Wilhelm fue un importante logro para los alemanes.
En medio del mar fue pintado en gris y armado con la ayuda del Karlsruhe de la Marina germana, convirtiéndose en crucero auxiliar.
El temible crucero auxiliar SMS Kronprinz Wilhelm, que aterrorizó el océano Atlántico durante siete meses de campaña.

El ahora SMS Kronprinz Wilhelm (Seiner Majestät Schiff, buque de su majestad), convertido en un temible buque corsario, echó a pique nada menos que 13 barcos aliados, en apenas siete meses de servicio.
Finalmente, el 28 de marzo de 1915, el coloso alemán, se rindió finalmente. Con la tripulación agotada, sin apenas combustible ni víveres y en pésimas condiciones de mantenimiento (el navío estaba prácticamente en ruinas), el otrora lujoso Kronprinz Wilhelm arribó a Newport News, donde quedó internado, pasando a ser propiedad de los EE UU. La tripulación fue encarcelada.
El destrozado Kronprinz Wilehlm, a remolque tras ser internado

Tras varios años de servicio para EE UU bajo el nombre de USS Von Steuben, fue abandonado en 1923 una playa desierta junto a otro antiguos transatlánticos alemanes. Permaneció allí varado hasta 1940. Tras décadas a la intemperie, y completamente oxidado, el que fue elegante transatlántico de lujo fue remolcado hasta Baltimore para ser desguazado, convertido en chatarra.
El ex Kronprinz Wilhelm, varado junto a su gemelo el Kronprinzessin Cecilie y otros transatlánticos alemanes en la Bahía Chesapeake, donde permanecieron en deterioro desde principios de los años 20 hasta 1940, cuando, ya oxidados, fueron remolcados al desguace de Baltimore.
Un triste e injusto final para un transatlántico legendario...

FERNANDO M.G.



Agradecimientos: Algunos datos e informaciones para este artículo han sido consultados en los siguientes trabajos, todos ellos magníficos libros: Into the Danger Zone, de Tad Fitch y Michael Poirier; Trasatlánticos Alemanes en Corso, de Lino J. Pazos y la página web The Great Ocean Liners (thegreatoceanliners.com/)


sábado, 11 de noviembre de 2017

Titanic Model Restoration

    Rebuscando entre trastos viejos encontré hace poco una vieja maqueta que comencé hará unos meses y que nunca terminé. Se trataba de un modelo del RMS Titanic, a escala 1:550 y hecho enteramente de cartón y papel, pintado con témperas.     Puede que sus materiales de construcción sean simples, pero son sorprendentemente eficaces. El cartón combina facilidad en el montaje, flexibilidad y una estructura resistente, y su poco peso es también una ventaja. El papel da libertad para decorar la maqueta a gusto, y da opción a incluir numerosos detalles.
Después de todo, estaba en bastante buen estado, pero el tiempo había pasado factura.
    La estructura sigue siendo tan resistente como el primer día, pero el aspecto había cambiado. La pintura negra del casco estaba desgastada, cerca de la proa, algunos trozos se habian desprendido. Copos de pintura amarilla caían de las chimeneas como hojas en otoño, los cables que antes sostenían el mástil delantero caían por las cubiertas y la superestructura estaba torcida.






     Otra peculiaridad de esta maqueta es que no la construí tomando como referencia el Titanic en sí, sino su builders model, la maqueta fabricada por los astilleros Harland y Wolff, los mismos que construyeron el famoso transatlántico, para que los propietarios del barco y el público vieran cómo sería el aspecto del nuevo buque.
    El builders model, después de haber sido modificado varias veces desde 1911, está actualmente en el Merseyside Maritime Museum de Liverpool, donde se puede visitar. Debido a varios arreglos y cambios a lo largo de su vida, como resultado, la maqueta original tiene las cubiertas del Olympic (el transatlántico hermano del Titanic),  los botes salvavidas y detalles del Titanic y las ventanas y ojos de buey del Britannic (el tercer hermano). Además conserva algunos detalles originales que no fueron incorporados a ninguno de los tres barcos, como ribetes dorados en las chimeneas, o todos los marcos de las ventanas en color bronce.




    Mi maqueta la construí tomando la de Harland y Wolff como modelo, y mi objetivo, ahora que la he vuelto a encontar, será restaurarla por completo y terminarla tal y como lo planeé. Básicamente, convertir el modelo de arriba en el de abajo:

    La tarea será difícil, pero si no se intenta, nunca se conseguirá. Así que ahora, al Titanic le toca entrar en dique seco para someterse a una remodelación completa. A medida que la obra avance, iré posteando fotos de la reconstrucción. El objetivo es que sea lo más parecida posible a la builders model.

Fernando MG

domingo, 5 de noviembre de 2017

Symphony of the Seas, a cuatro meses de conquistar el océano

   

    Abril de 2018...


    Cuatro meses para su estreno y el Symphony of the Seas está casi listo. El magnífico barco, que otrora no fue más que el casco número B34, el cuarto crucero de la Clase Oasis, con sus impresionantes 362 metros de eslora y 18 cubiertas, que costó a la Royal Caribbean International la friolera de 1,35 billones de dólares americano , más que tomar forma, ya está iniciando la cuenta atrás rápidamente desde Saint Nazaire, Francia, localidad donde fueron construidos dos de los más famosos liners del siglo pasado, el Normandie y el France. Allí, en los astilleros Chantiers de l'Atlantique, el enorme crucero, en cuya popa ya se pueden leer las letras Sym, que formarán su nombre, está recibiendo sus casi últimos retoques.

    De sus novedosos robots camareros y multitud de salones, casinos, salas de juegos y demás características, que inconscientemente están convirtiendo estos nuevos navíos en casinos o discotecas flotantes, así como del gran Solarium de cubierta, nos pone al día Royal Caribbean desde redes sociales y su página web, en la que ya se anuncia el primer viaje de este magnífico barco, que será el 21 de abril de 2018.


    Si nos fijamos en la eslora, el Symphony of the Seas no presenta diferencia alguna a su hermano Harmony of the Seas, puesto en servicio en mayo de 2016, aunque el tonelaje hará de la nueva adquisición de la Caribbean el crucero más grande del mundo ( 230000 toneladas frente a las 226,963 del Harmony).


    Actualmente, la nave se encuentra en la fase C de construcción, y seguramente pocos meses antes de su inauguración, será sacado al mar durante unas horas, para deleite de los habitantes de Saint-Nazaire, para realizar sus pruebas de mar. Si el Symphony supera este último examen con buena nota, será oficialmente entregado a la Royal Caribbean.

    Esperamos tampoco faltará el auténtico primer viaje de un crucero, anterior al inaugural, en el que el nuevo buque abandonará el astillero rumbo a su primer puerto, viaje al que suelen ser invitados periodistas de todo el mundo para conocer el nuevo transatlántico.

¡¡Empieza la cuenta atrás!!

Fernando MG