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| El Königin Luise de la HAPAG, elegante ferry que, mientras servía como minador, fue hundido a cañonazos por el HMS Amphion el 5 de agosto de 1914. |
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| El imponente RMS Aquitania a principios de 1914. |
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| El crucero de su majestad HMS Essex en 1905. |
Uno de los transatlánticos atrapados en Hoboken, Nueva Jersey no era otro que el famoso SS Kronprinz Wilhelm, un glorioso paquebote de la North German Lloyd que en 1901 ganó el premio al barco más rápido en cruzar el Atlántico. Con cuatro chimeneas y siete cubiertas, el trasatlántico ostentaba 202 metros de eslora y 20 de manga, desplazando 22.300 toneladas gracias a su maquinaria, que le proporcionaba una velocidad de 23,5 nudos. El barco podía trasnportar a 367 personas en primera clase, 340 en segunda y 1054 en tercera. Los interiores de estilo Barroco de primera clase estaban hechos en rica madera tallada a mano, siendo los más lujosos a bordo de un barco en aquella época.
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| El magnífico Kronprinz Wilhelm, dominando el océano en su viaje inaugural. |
Para cuando estalló oficialmente la guerra, el 3 de agosto, el Kronprinz Wilhelm ya estaba listo.
Unos días antes, con la sospecha de que la guerra estallaría de un momento a otro, el embajador alemán en Washington se puso en contacto con el capitán Grahn, comandante del transatlántico de la North Lloyd, mandándole una serie de órdenes selladas. En ellas se indicaba el secreto plan a seguir.
Sin llamar la atención, el Kronprinz Wilhelm no despertó sospechas en el muelle cuando los operarios comenzaron a almacenar carga y carbón en las bodegas del barco para partir en otro de sus viajes regulares por el océano.
Pero esta vez, dos detalles no encajaban con la rutina del transatlántico. Ni un solo pasajero embarcó ni reservó para aquella travesía, y en las bodegas de la nave había muchas más provisiones que las que se necesitaban en un viaje normal.
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| Un momento rutinario en la vida del Kronprinz Wilhelm: los pasajeros embarcan para otra travesía transatlántica. |
La tripulación apagó todas las luces de a bordo, y los ojos de buey y ventanas fueron tapados de cualquier forma, con chapas metálicas, tablones de madera, papel, e incluso colchones y sábanas, para hacer el transatlántico invisible por la noche.
Sigilosamente, el Kronprinz Wilhelm cruzó el cordón de bloqueo británico sin que ninguno de los tres cruceros de patrulla lo detectara. El transatlántico había escapado con éxito.
Al darse cuenta los británicos a la mañana siguiente de que el transatlántico alemán había desaparecido, quedó al descubierto la ineficacia del bloqueo, el cual no había conseguido ni siquiera detectar a un transatlántico desarmado. El cordón tuvo que ser reforzado con más unidades para evitar más "fugas".
El escape del Kronprinz Wilhelm fue un importante logro para los alemanes.
En medio del mar fue pintado en gris y armado con la ayuda del Karlsruhe de la Marina germana, convirtiéndose en crucero auxiliar.
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| El temible crucero auxiliar SMS Kronprinz Wilhelm, que aterrorizó el océano Atlántico durante siete meses de campaña. |
El ahora SMS Kronprinz Wilhelm (Seiner Majestät Schiff, buque de su majestad), convertido en un temible buque corsario, echó a pique nada menos que 13 barcos aliados, en apenas siete meses de servicio.
Finalmente, el 28 de marzo de 1915, el coloso alemán, se rindió finalmente. Con la tripulación agotada, sin apenas combustible ni víveres y en pésimas condiciones de mantenimiento (el navío estaba prácticamente en ruinas), el otrora lujoso Kronprinz Wilhelm arribó a Newport News, donde quedó internado, pasando a ser propiedad de los EE UU. La tripulación fue encarcelada.
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| El destrozado Kronprinz Wilehlm, a remolque tras ser internado |
Tras varios años de servicio para EE UU bajo el nombre de USS Von Steuben, fue abandonado en 1923 una playa desierta junto a otro antiguos transatlánticos alemanes. Permaneció allí varado hasta 1940. Tras décadas a la intemperie, y completamente oxidado, el que fue elegante transatlántico de lujo fue remolcado hasta Baltimore para ser desguazado, convertido en chatarra.
FERNANDO M.G.
Agradecimientos: Algunos datos e informaciones para este artículo han sido consultados en los siguientes trabajos, todos ellos magníficos libros: Into the Danger Zone, de Tad Fitch y Michael Poirier; Trasatlánticos Alemanes en Corso, de Lino J. Pazos y la página web The Great Ocean Liners (thegreatoceanliners.com/)







